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Alerta y especulaciones ante la ausencia del presidente de México

Diferentes medios especulan sobre la posibilidad de que la salud del presidente esté poniendo su vida en peligro, aducen que ese sería el motivo por lo que no se le ha visto durante varios días por lo menos en una imágen.

Alerta y especulaciones ante la ausencia del presidente de México

“está muy fuerte”, “está optimista” y que “su salud es buena”. Ni el titular de Salud, Jorge Alcocer, o el encargado de atender al presidente -sea quien sea-, han dado un parte médico oficial.

El vacío informativo en este ámbito ha propiciado rumores, que el gobierno de México no ha sabido contrarrestar.

López Obrador no es el único mandatario que ha resultado contagiado de COVID-19. En la lista se encuentran el Primer Ministro británico, Boris Johnson, el ahora expresidente estadounidense y “gran amigo de AMLO”, Donald Trump; o el brasileño, Jair Bolsonaro, entre otros.

En el caso de Boris Johnson, su equipo de prensa nunca ocultó su estado de salud ni siquiera cuando se agravó y fue hospitalizado e intubado. Mientras que cuando Trump se contagió de COVID-19, el equipo médico que lo atendía ofreció diariamente reportes sobre su estado de salud. Pero en el caso del mandatario mexicano, las información médica oficial ha sido nula.

En lo único que han insistido los funcionarios que han “hablado” de la salud del presidente, es que, aunque ha tenido fiebre, se encuentra confinado y atendiendo los asuntos públicos importantes del país. Pero su intento de dar “certidumbre y tranquilidad” a los mexicanos no ha dado resultado.

En el diario "El Financiero", su portal en línea publicó una opinión respecto del tema de la gravedad de salud del presidente de México en la columna de su colaborador Alejandro Sánchez Cano:

"Cuatro días y contando…El presidente de México no da señales de existencia, ni siquiera un video o por lo menos una foto, bueno, ni un mensaje en sus redes sociales y eso de suyo es muy preocupante, toda vez que es un comunicador por antonomasia y un político que gusta de estar a diario en los reflectores aunque sea para contar historias de Don Gato o fustigar a algún líder de opinión.

Cuando algunos medios de comunicación, particularmente los del Estado llenaban sus espacios informativos con la información emanada de las mañaneras, ahora no saben qué hacer para defender la postura del gobierno en los temas de coyuntura y de gran calado, en donde, por supuesto, la realidad los ha rebasado.

La titular de gobernación, Olga Sánchez Cordero, solo es un remedo del dueño del púlpito de Palacio Nacional y no lo decimos en mal plan, sino solamente para señalar algo que es evidente; la invención de las mañaneras para decir mentiras, medias verdades, cortinas de humo, atacar, dividir y en general, imponer los temas de la agenda nacional, es una creación de López Obrador y solo él podría representar el papel a la perfección.

Nadie del gabinete y colaboradores cercanos podrían llevar a buen puerto ese papel, luego entonces, por qué se siguen realizando, bueno, primero, para no claudicar de los espacios informativos que ya tienen apropiados, segundo, para contrarrestar en medida de lo posible el embate de los “conservadores” y tercero, para dar la sensación de que el gobierno sigue trabajando y no hay “vacíos de poder”.

Sin embargo, cuatro días de ausencia del titular del Ejecutivo Federal, es preocupante porque si bien es cierto que poco hace para remediar la crisis médica y sanitaria derivada de la pandemia, también es una realidad que esa ausencia, no solo ha puesto nerviosos a todos los miembros de ese bodrio que se autonombró la Cuarta Transformación, sino que en la víspera de las elecciones intermedias, el activo más importante de Morena, está ausente por no decir desaparecido, de la pista electoral.

Cada vez hay más voces que dicen que el mal que aqueja al primer mandatario no es derivado del contagio por Covid, sino de otra enfermedad más grave que le impide salir a saludar desde el balcón presidencial de Palacio Nacional, o por lo menos subir una fotografía a las redes sociales, que muestre su estado de salud.

Preocupa la ausencia del presidente en las tareas relevantes que debe cumplir cotidianamente, más en momentos considerados de “guerra”, en donde el embate del Covid 19 y la ineficiencia del actual gobierno tiene postrada a la economía a niveles negativos del PIB de menos 9% y la inseguridad pública en aumento, no obstante el confinamiento en el que están millones de mexicanos.

Las mortandad por el Covid es de tal nivel que, con las cifras presentadas por el INEGI, ya rondan en 186 mil mexicanos fallecidos, aunque cálculos más elaborados hablan de por lo menos el doble de decesos y lo más grave es que no hay visos, ya no digamos de solución, sino de contención en la tendencia de muertes.

Los fuegos artificiales que se lanzaron al aire para anunciar la llegada de las vacunas anticovid y de que el país estaba en el top ten de países con ese privilegio, se esfumó al conocerse los pormenores y la triste realidad de transacciones económicas para adquirirlas y que a la postre resultó que no había nada, solo algunas vacunas para un país que rebasa los 126 millones de habitantes y un compromiso por adquirir 24 millones de vacunas patito, de procedencia rusa.

La enfermedad del presidente es más grave, mucho más de lo que nos hacen creer la secretaria de gobernación y los voceros de salud, por ello es menester un parte médico que dé cuenta del real estado de salud del mandatario y no un mensaje del vocero presidencial."

El estado de salud del presidente no es cosa menor, toda vez que, además de ser un asunto de gobernabilidad y de seguridad nacional, pertenece al denominado “grupo de riesgo” debido a su edad (67 años) y a que padece hipertensión y ya ha sufrido dos infartos.

El pasado mes de diciembre, corrió la versión de que el jefe del Ejecutivo ya había sido vacunado contra esa enfermedad.

El 19 de diciembre de 2020, el columnista, Darío Celis, publicó en El Financiero que López Obrador había sido inmunizado con la vacuna china CanSino Biologics. En ese momento, ninguna autoridad salió a desmentirlo.

Días antes, el mandatario aseguró que no había sido vacunado y que lo haría “hasta que le corresponda”, es decir, con el grupo de las personas de la tercera edad o como población de riesgo.

“Si está en diciembre la vacuna claro que me vacuno aquí (en la mañanera), siempre y cuando los médicos decidan de que me corresponde”, dijo en su tradicional conferencia de prensa del 16 de diciembre.

Imagen de archivo (FOTO: GALO CAÑAS/CUARTOSCURO)

El martes 26 de enero, el coordinador general de Comunicación Social de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez, aseguró en entrevista con Carmen Aristegui en su espacio radiofónico Aristegui en Vivo, que López Obrador no había sido vacunado.

“Él mismo dijo que tomaba el riesgo de infectarse (...) era importante mandar el mensaje de que no hay privilegios, ni siquiera para el presidente, ni su familia o los miembros del gabinete”, dijo Ramírez.

Pero tras darse a conocer su contagio, saber si fue vacunado o no cobra más importancia, ya que, en caso de que sí fue inmunizado, es importante conocer qué biológico recibió: la de CanSino (China) o la de Pfizer.

Con información de: El Financiero e Infobae