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La Mafia del "Foro de Sao Pablo" de la que es miembro López Obrador

  • Por Marco Tulio C
La Mafia del "Foro de Sao Pablo" de la que es miembro López Obrador

Por: Marco Tulio C. 

Hace más de veinte años, cuando el ´mundo libre’ se regodeaba con la debacle y desmembramiento de la Unión Soviética y del Partido Comunista Soviético, su apéndice Fidel Castro se sintió desprotegido y urdió, astuto como era, la creación de una internacional comunista latinoamericana para apoyar su propia revolución y renovar, con nuevos métodos las fracasadas luchas guerrilleras de décadas anteriores. Buscó al hombre indicado para no aparecer él como padre de la criatura y lo encontró en Luis Ignacio Lula da Silva, quien sin haber pertenecido oficialmente al Partido Comunista Brasileño, era un líder de gran enjundia anticapitalista fundador del Partido Trabalhista, financiado y patrocinado por el arzobispo Pablo Evaristo Arns de la ciudad de Sao Paulo, figura de la marxista Teología de la Liberación. El exguerrillero benedictino Fray Beto fue el primer enlace entre los tres.

Así, el 3 de Julio de 1990 se fundó el Foro de Sao Paulo, en la ciudad de ese nombre con la finalidad rigurosa de unificar a todos los partidos, organizaciones y fuerzas de izquierda continentales para asesorarse y apoyarse entre sí para la toma del poder en sus respectivos países.

          Provenientes tanto de la acción política legal o de la clandestinidad, acudieron a Sao Paulo sesenta y ocho delegaciones de veintidós países entre las que destacaron, con sus máximos jefes a la cabeza,  el Partido Comunista de Cuba, el ya mencionado PT de Brasil,  el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( FARC) Izquierda Unida de Perú, el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador,  el Frente Amplio de Uruguay,  el movimiento Montoneros de Argentina, los partidos Comunista y Socialista de Chile, el Movimiento Lavalas de Haití, el Movimiento Bolivia Libre, la Unión Nacional Revolucionaria Guatemalteca y por México, obvio,  el Partido de la Revolución Democrática encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo, que por entonces no se habían separado.  A propuesta de Fidel Castro la Asamblea eligió por aclamación al brasileño Lula da Silva como presidente; cargo que aún en la cárcel conservo y que ejerce, en años sucesivos hubo, entre otras adhesiones, la del Movimiento Bolivariano de Hugo Chávez en mayo de 1995 y el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional de México.

          La creación, los métodos y la capacidad de acción de los integrantes del Foro de Sao Paulo, justo es decirlo, han sido los más fulgurantes, audaces y efectivos para la toma del poder en la historia de América Latina. Del año 2002 al 2018, en que Lula silencia sus discursos de aniquilamiento del capital y se disfraza de “amigo de los empresarios”,  poniéndose traje y corbata para su triunfante y engaña bobos campaña electoral, hasta la reciente caída de los Kirchner en Argentina, han sido también elegidos:  en Chile, Michelle Bachelet; en Uruguay Tabaré Vázquez y Francisco Múgica;  en Paraguay Fernando Lugo; en Perú Ollanta Humala; en Ecuador Rafael Correa; en Nicaragua Daniel Ortega por tres veces, una legal y otras dos ilegalmente; Miguel Díaz Canet en Cuba supervisado por Raúl Castro; Maduro, perfecto sucesor de  Hugo Chávez en Venezuela; Manuel Celaya en Honduras y Alvaro Colom en Guatemala;  todos los cuales, así como la ex guerrillera Dilma Roussef de Brasil, todos los cuales están en ejercicio o han sido sustituidos, como en Uruguay, Ecuador y Guatemala, por camaradas del partido.

          ¿Cómo lo han logrado? Muy sencillo. Como lo hizo Lula. Respetaron la consigna de despojarse públicamente de sus antecedentes como guerrilleros, como marxistas radicales o como militares golpistas y ya disfrazados de demócratas, respetuosos de los derechos humanos, de la religión y de la ley, salieron a las calles a pedir el voto del pueblo; lo que lograron en los casos señalados.  Tuvieron más triunfos que derrotas y sus máximos objetivos a la vista son México, Colombia y Chile que les permitirían cerrar el círculo mayoritario sobre la OEA y demás organismos de control político, económico y militar de América Latina. Aceptaron dar el paso hacia atrás de sustituir su original marxismo-leninismo violento para sustituirlo por la praxis política de los partidos, predicada por el también comunista Antonio Gramsci, que enseña que para alcanzar el poder, “antes que violentar los cuerpos y los territorios, es preciso infundir sentido práctico a los anhelos y exigencias de los grupos nacionales hasta cambiar su mentalidad y hacerlos creer que sus gobiernos hacen lo que se espera de ellos”, como virtualmente ocurre en Cuba.

          Cabe hacer notar que durante los más de veinte años de acción del Foro de Sao Paulo, diez de preparación y más de diez para llegar a gobernar a 300 millones de habitantes, nadie en los altos mandos de la globalización les presentó algún obstáculo, sino todo lo contrario: gobiernos socialistas del Cono Sur sufrieron una aguda crisis económica y aunque no pagaron deudas y desobedecieron reglas del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Banco Interamericano de Desarrollo salieron a flote. Personalmente el gran gurú de la finanza mundial George Soros se trasladó por largos períodos a Buenos Aires y a Sao Paulo para asesorar a Kirchner y a Lula y reconciliarlos con los dueños del dinero internacional.  Más tarde Bush envió a la Secretaria de Estado Condoleeza Rice para ratificar el apoyo de Washington a los gobernantes miembros del Foro y en Brasilia calificó a Lula como “el portador de la antorcha de la libertad en América Latina”.  No faltó Juan Pablo II a su muy discutida visita a Fidel Castro, contra quien sigue vigente una excomunión explícita de Juan XXIII,  ni  se abstuvo el Secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, a fungir como invitado de honor a la toma de posesión de Raúl Castro.  En una palabra, no se puede negar que los comunistas del Foro de Sao Paulo llevan tan bien su disfraz que la banca mundial, Washington y Roma les tienden la alfombra roja.  ¿O será que los poderosos de cualquier signo, situados bajo el paraguas de la globalización, se entienden muy bien entre sí?

          Pero el Foro de Sao Paulo, por supuesto, no se fundó sólo para que los exguerrilleros pudieran paladear las mieles del poder y mantener sus regímenes con espíritu formalmente democrático, sino para atrincherarse en la presidencia y no volver a soltarla, como Chávez, Maduro, Ortega y algunos más; o para promover a un camarada, como ocurrió con Múgica en Uruguay, con Roussef en Brasil y Castro en Cuba en días pasados, con la misión de transformar las repúblicas en estados socialistas, si bien de manera gradual.  Sobre este tema existe un estudio del escritor venezolano Alejandro Peña Esclusa que habiendo dado seguimiento a las reuniones públicas y discretas del Foro desde su fundación, además de la propia experiencia de su país, da a conocer los puntos básicos del proceso a seguir en cada país para establecer una dictadura socialista con máscara constitucional.  Tales pasos, como va Maduro, corresponden con toda exactitud a un Plan Político, oculto pero inquebrantable, mismo que tiene Manuel Andrés López Obrador, y que lo siguió y lo sigue a pie puntillas, porque esa es su misión dentro de esa mafia, de guerrilleros, criminales, bandidos y ex presidiarios que ahora nos gobiernan, ya que esta es su misión dentro de su mafia, por lo que, en la siguiente colaboración abordaremos dichos planes, y así la comunidad coahuilense se entere de esas acciones criminales que promueve López Obrador, para frenarlo en nuestro querido Estado, y sigamos libres de los propósitos tiranos de ese dictadorzuelo de pacotilla.